Revisión bibliográfica SEMES Diabetes. Abril 2013

Tiempo de sedentarismo en adultos y la asociación con diabetes, enfermedad cardiovascular y muerte: revisión sistemática y meta-análisis.

 

Wilmot EG, Edwardson CL, Achana FA, et al.

Diabetologia. 2012 Nov;55(11):2895-905. noviembre 30, 2012

 

Revisión sistemática y meta-análisis que examina la asociación entre la duración del sedentarismo y la diabetes, la enfermedad cardiovascular y la mortalidad cardiovascular y por todas las causas. Para el estudio se realizaron búsquedas en bases de datos biomédicas utilizando términos relacionados con el sedentarismo y la salud y se incluyeron estudios transversales y prospectivos. De los 18 estudios incluidos (16 prospectivos y 2 transversales) con 794.577 participantes, 15 fueron de calidad alta a moderada. El mayor tiempo de sedentarismo en comparación con el más bajo se asoció con un aumento del 112% en el riesgo relativo de diabetes (RR 2,12, intervalo de credibilidad del 95% [ICr] 1,61-2,78), un aumento del 147% en el riesgo relativo de eventos cardiovasculares (RR 2,47; ICr 95% 1,44, 4,24), un aumento del 90% en el riesgo de mortalidad cardiovascular (HR 1,90, ICr 95% 1,36-2,66) y un aumento del 49% en el riesgo de mortalidad por cualquier causa (HR 1,49, ICr 95% 1,14-2,03). Los efectos predictivos y los intervalos sólo fueron significativos para la diabetes. El estudio concluye que la duración del sedentarismo se asocia con un mayor riesgo de diabetes, enfermedad cardiovascular y mortalidad cardiovascular y por cualquier causa, aunque la fuerza de la asociación es más consistente para la diabetes.

 

Evidencia de que la hiperglucemia después de la recuperación de la hipoglucemia empeora la función endotelial y aumenta el estrés oxidativo y la inflamación en personas sanas y en personas con diabetes tipo 1.

 

Ceriello A, Novials A, Ortega E, et al.
Diabetes. 2012 Nov;61(11):2993-7. noviembre 30, 2012

 

Se ha estado debatiendo si la hipoglucemia es un factor de riesgo independiente para la aterosclerosis, pero ha habido menos interés por los efectos de la recuperación de la hipoglucemia. En este estudio, realizado en individuos control normales y en personas con diabetes tipo 1 (DM1), la recuperación de una hipoglucemia inducida de 2 horas se obtuvo alcanzando normoglucemia o hiperglucemia durante otras 2 horas y después manteniendo la glucemia normal durante la siguientes 6 horas. La hiperglucemia después de hipoglucemia se repitió también con una infusión concomitante de vitamina C. La recuperación con normoglucemia mejoró de forma importante la disfunción endotelial, el estrés oxidativo y la inflamación, que son afectados por la hipoglucemia, sin embargo, un período de hiperglucemia después de hipoglucemia empeoraba todos estos parámetros, y este efecto persistía incluso después de 6 h adicionales de normoglucemia. Parece que este efecto se compensa parcialmente cuando la hiperglucemia después de hipoglucemia se acompaña por la infusión simultánea de vitamina C, lo que sugiere que cuando la hiperglucemia sigue a la hipoglucemia, se produce un efecto de tipo isquemia-reperfusión. Este estudio muestra, por tanto, que la manera en que tiene lugar la recuperación de una hipoglucemia en personas con DM1 puede desempeñar un papel importante, de forma que si se pasa de una hipoglucemia a una hiperglucemia, el daño cardiovascular que se produce es más grave que si va seguida de una normoglucemia.

 

Aumento de la presión de pulso como predictor independiente de fibrilación auricular en pacientes con diabetes tipo 2

 

Valbusa F, Bonapace S, Bertolini L, et al.

Diabetes Care. 2012 Nov;35(11):2337-9.noviembre 30, 2012

 

Estudio que examina si la presión de pulso basal (PP), un marcador de rigidez arterial, se asocia con el desarrollo posterior de fibrilación auricular (FA) en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2). Para ello, un total de 350 pacientes con DM2, sin FA al inicio del estudio, fueron seguidos durante 10 años. Se realizó un electrocardiograma anualmente y un cardiólogo diagnosticó la aparición de FA en los participantes afectados. Durante el seguimiento, 32 pacientes (9,1% del total) desarrollaron FA. Después de ajustar por edad, sexo, IMC, duración de la diabetes, presencia de hipertrofia ventricular izquierda, tratamiento antihipertensivo, disfunción renal y antecedentes de cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca y enfermedad valvular leve, la PP basal se asoció con un aumento de la incidencia de FA (odds ratio ajustado 1,76 por cada incremento de DE [IC 95% 1,1-2,8], p

 

Signos cutáneos en la diabetes mellitus

 

Behm B, Schreml S, Landthaler M, et al
J Eur Acad Dermatol Venereol. 2012, Oct; 26(10): 1203-11. octubre 31, 2012

 

La diabetes mellitus es la enfermedad endocrina más común y su prevalencia sigue aumentando. Afecta a vasos sanguíneos, nervios, ojos, riñones y piel, con la consiguiente carga económica y reducción de la calidad de vida de los pacientes afectados. Se ha visto que la diabetes de larga duración puede afectar a la homeostasis de la piel, produciendo manifestaciones cutáneas en al menos un tercio de todos los diabéticos. A su vez, la afectación cutánea puede ser la primera señal de la aparición de diabetes, por lo que los signos cutáneos deben formar parte del diagnóstico de la diabetes. Además, los signos cutáneos pueden ser considerados como un marcador de la evolución de la enfermedad o del éxito de las intervenciones terapéuticas.

 

Mortalidad a corto y largo plazo después de un infarto de miocardio en pacientes con y sin diabetes.

 

Nauta ST, Deckers JW, Akkerhuis KM, et al.
Diabetes Care. 2012 Oct;35(10):2043-7. octubre 31, 2012

 

Estudio que analiza las tendencias de mortalidad a corto y largo plazo después de un infarto de miocardio (IM) en pacientes con y sin diabetes. Se incluyeron 14.434 pacientes consecutivos ingresados por IM con o sin elevación del segmento ST entre 1985 y 2008. Los pacientes se compararon según la prevalencia de diabetes y las décadas de admisión (1985-1989 vs 1990-1999 vs 2000-2008). Un total de 2.015 (14%) pacientes tenía diabetes y el riesgo de presentarla aumentó del 8 al 17% de 1985 a 2008. Los pacientes diabéticos presentaban mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular y la diabetes se asoció con un riesgo 1,5 veces mayor de mortalidad en los 20 años de seguimiento. La mortalidad a 10 años disminuyó con el tiempo en los pacientes con diabetes, del 53% en 1985-1989 al 39% en 2000-2008 (hazard ratio ajustado 0,56 [IC 95% 0,43-0,73]), y en los pacientes sin diabetes, del 38% en 1985-1989 al 29% en 2000-2008 (HR=0,66 [0,60-0,73], p interacción=0,83). Los pacientes con diabetes se beneficiaron de un aumento de 30 días en la supervivencia absoluta a 10 años. En conclusión, las reducciones temporales de la mortalidad después de un IM entre 1985 y 2008 son tan altas en los pacientes con diabetes como en aquellos sin diabetes. Sin embargo, la mortalidad a largo plazo sigue siendo mayor en los pacientes diabéticos. Por tanto, está justificado conocer el perfil de alto riesgo de los pacientes diabéticos para mejorar la atención médica y el resultado.

 

 

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